Cuautitlán Izcalli
Crecí en la tienda de mis papás, en la Luis Echeverría.
Abríamos a las seis de la mañana y cerrábamos a las once de la noche. Ahí aprendí lo que cuesta un peso.
Mi historia
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Una calle sin pavimento
Nací en una familia muy humilde, pero muy trabajadora. Me acuerdo mucho que las calles en donde yo nací, en esa calle de la Luis Echeverría, ni siquiera tenían pavimento, ni drenajes había.
Cuando iba en el kínder, me llevaban con bolsas en los pies para llegar con los zapatos limpios, porque los lunes había homenaje, íbamos de blanco.
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Mi familia
Mis padres eran muy jóvenes. Mis abuelos murieron muy jóvenes y mis padres quedaron huérfanos a muy temprana edad. Yo soy el mayor de 4 hermanos.
Mi padre siempre nos enseñó que no es más rico el que más dinero tiene, sino el que menos necesita. Mi abuelo Manuel era un hombre de pocas palabras. Me platicaba que había que ser honorable y que la palabra de las personas era lo más valioso.
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La tienda
Yo trabajo desde los 6 años. Teníamos una tiendita de abarrotes con una maquinita de videojuegos, y yo era el encargado de vender las fichas. También vendíamos refrescos y algunas papas.
En mi casa trabajábamos de lunes a domingo, de seis de la mañana a once, doce de la noche. No había trabajadores: éramos la familia misma.
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Clases a 40 pesos
Yo también quería tener mi dinero. Hice un anuncio con mi foto y lo fui a pegar en la lechería, en las tortillas, en las papelerías de la colonia. Empecé a dar clases de regularización.
En un par de semanas ya tenía aproximadamente 20 alumnos. Cobraba 40 pesos por hora y las daba en el comedor de la casa de mis papás. Ya empecé yo a ganar mi dinerito.
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Los cojines y la cajuela
Solamente teníamos una mesa de corte, unas tijeras, una tina grande. Yo era el que llenaba las almohaditas. Empecé vendiendo en los mercados, y en las tardes me iba a vender fuera de las escuelas.
En las noches me ponía afuera de restaurantes, abría la cajuela y empezaba a vender. Así empecé yo, vendiendo literalmente en los mercados.
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Hoy, en familia
Mi esposa y yo estamos juntos desde que teníamos 16 años: 4 años de novios y 20 años de casados. Me apoya mi esposa incondicionalmente.
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Con mis vecinos
Es el municipio donde nací, donde he crecido, donde he emprendido y donde hoy veo crecer a mis hijos.
La gente es amable, es agradable. Darle el peso que merece la gente de Izcalli, sí me gusta presumirlo.
Tres cosas que aprendí
Nadie sale solo.
«Mi papá y mi suegro nos apoyaron muchísimo.»
Los problemas se resuelven de cerca.
«A mí no me da pena hacer absolutamente nada.»
Escuchar a quienes casi nunca son escuchados.
«Cuando eres pobre, la gente no te escucha.»
Hoy, en Izcalli
Diálogo abierto con vecinos de Cuautitlán Izcalli
Un espacio para escucharnos.
- Cuándo
- Sábado 7 de noviembre, 9:00 a. m.
- Dónde
- Estancia la Mexicana, Centro Urbano, Cuautitlán Izcalli
Vamos a platicar
Déjame tu contacto
Un espacio para escucharnos.
Gracias. Te escribimos solo cuando haya algo.
Para medios
Omar Moreno nació y creció en Cuautitlán Izcalli. Es el mayor de cuatro hermanos. Empezó a trabajar a los seis años en la tienda de sus papás y a los diecinueve empezó a vender cojines en los mercados de Izcalli.